¿Qué danza practicas o practicaste?
Pues mira, he hecho principalmente
ballet, jazz, contemporáneo; cuando era muy niña, me inicié igual con ballet
babys y danza folklórica.
¿Existe un tipo de cuerpo específico para estas danzas?
Yo quisiera contestarte que no, yo
quisiera contestarte que no, que todas, estamos ahí que todas nos volteen a ver
de la misma manera, pero no es cierto. Sí es verdad que necesitas mucha fuerza
en el cuerpo, sí es verdad que necesitas ser muy consciente, conocer de dónde
viene tu movimiento, hacia dónde va a entrenar ese músculo muchísimo y ser muy
fuerte. Pero también es verdad que entre más ligera eres hay cosas que son más
sencillas, es verdad que entre menos peso haya en tu propio cuerpo, incluyendo
el músculo, a veces es mucho más fácil volar; es más fácil que te carguen, es
más fácil sostenerte, no sé, o sea, sostener tu propio peso, es más fácil que
puedan proyectar, como coreógrafos es más fácil que puedan proyectar en un
cuerpo que consideran estilizado que en un cuerpo que no lo consideran así.
Creo que la danza es para cualquier cuerpo, pero en las ejecuciones de la danza
son lo que no no está permitiendo a todos.
¿Y por qué crees que sea así?
Quiero creer que, empezando por la
comunicación de boca en boca lo que les enseñan a nuestros maestros, lo que les exigieron a
nuestros maestros y por otro lado, las marcas emocionales, las cicatrices y lo
que vende a final del día, si al público le enseñaron que lo bello es ser
angostas, ser muy ligeras, porque a una bailarina de ballet la quieren dibujar
como sumamente esbelta, sumamente estilizada, de piernas muy delgadas, de
brazos muy delgados, de una estructura corporal pudiera decirse, hacia el óseo
¿no? O sea, que se marquen clavículas, columna vertebral, pero al mismo tiempo
que le exige que sea sumamente fuerte, que sea capaz de construir un músculo
con un tono muscular suficiente para tener la capacidad de saltar, de girar, de
mantenerte, de subir la pierna 180° por arriba de la cabeza, que al final de
cuentas, eso no se hace sin un músculo fortalecido. Entonces que te quieran
vender como muy ligera y que venga también esta idea de que bien podrías volar
si lo decidieras pues va la idea de que tendríamos que ser muy ligeras, muy sin
grasita, muy sin músculo, muy chiquitas, muy angostitas y bajo esa idea pues se
le ha exigido al cuerpo llevarse hasta ese punto, aunque no termina haciendo ni
lo compatible con lo que estamos haciendo, ni lo compatible con nuestras
morfologías, ni compatible con nuestra salud.
¿Por qué no puede ser compatible con las
morfologías ni con la salud?
No todo el tiempo, es verdad que habrá
quien tenga complexión sumamente delgada por naturaleza, claro que sí lo hay
pero también habemos las que somos de complexión media o habemos las que somos
de complexión grande, y no importa si estamos en nuestro peso ideal, no importa
si no en nuestra complexión nosotras estamos sanas bioquímicamente,
mentalmente, sí rendimos el entrenamiento, si rendimos las coreografías,
nuestra complexión no nos da para hacer talla cero, nuestra complexión no nos
da para hacer talla 3 porque nuestro ADN dicta que no es así ¿no? nuestra
herencia genética dicta que, en mi caso tengo mucho busto, que tiendo a guardar
mucha grasita en la cintura, que tengo piernas muy gruesas y fuertes, porque
tengo, por ejemplo muñecas delgadas, o sea, mi complexión, por más que yo haya
perdido peso en algún momento de la vida, nunca me ha dado para hacer menos de
una talla 9, tal vez rasguñando la talla 7 alguna vez en mi vida, pero nunca he
sido menos de eso y así como yo tengo una complexión media, tal vez ahorita
estoy arriba de mi peso, pero yo soy una complexión media, puedo tender a hacer
eso, complexión media, pero yo no puedo empujar por mi salud, a mi cuerpo a
querer ser una complexión delgada porque no me lo va a dar mi genética; y claro
que yo puedo en algún momento llegar a ser una talla 5, una talla 3, tal vez
por supuesto que sí, pero implicaría comer muchísimas menos calorías de las que
requiere mi cuerpo, implicaría un entrenamiento extenuante, implicaría estar
cansada todo el tiempo, implicaría que seguramente mis niveles bioquímicos en
sangre van a verse alterados porque yo estoy llevando mi cuerpo a un límite no
sano, no saludable y seguramente voy a tener algún momento si me quisieras
forzar esa talla, pero justamente también afectaría mucho mi tema mental,
porque me va a costar mucho trabajo llegar a ello porque mi cuerpo está
determinado genéticamente para otra situación, sin embargo; me va a costar más
trabajo a mí tal vez que a mis compañeras que sí son de complexión delgada, que
tal vez ellas se pueden comer una hamburguesa con papas y refresco y no va a
pasar nada, pero si yo me como una hamburguesa con papas y refresco,
probablemente hasta el día siguiente me sienta sumamente satisfecha porque mi
metabolismo es así, porque mi complexión es así, mi cuerpo es así; pero es eso,
o sea, termina siendo bastante insano, no saludable querer llevar al límite
nuestros cuerpos cuando no están hechos así morfológicamente.
¿Y crees que puedo hacer distinto?
Sí, lo creo totalmente y creo que el día
que las personas que empezamos a quererle cambiar esta perspectiva a la danza
seamos más, no solamente vamos a tener bailarines y bailarinas más sanas, sino
que vamos a tener mejores ejecutantes; más apasionados, muchísimo más
concentrados, más fuertes, con más energía, con muchísimas más propuestas,
porque nos vamos a concentrar en bailar, nos vamos concentrar en danzar, en
poner estas emociones de nuestro día a día, en movimiento en nuestros
lenguajes. Y no tanto en chin “si me sacan la foto se me va a ver el gordito”,
“yo podría levantar más acá la pierna pero ya me sale lonjita” “Ay no, que no
me tomen foto desde abajo porque se me ve la papada” Entonces, cuando entras a
escenario, estás pensando más en cómo sientes que te ves o más bien, entras al
escenario pensando que no estás cumpliendo las expectativas del fotógrafo, vas
a estar buscando siempre la mejor forma, la mejor pose, el mejor ángulo para
darle, no en lo que estás diciendo, no en tu coreografía, no en tu técnica, no
en lo que estás transmitiendo; estás pensando en chin si me siento así híjole,
ya me encorvé, ya se me vio la lonjita, híjole traigo top más corto se me va a
ver la pancita, ¡no! es que desde este lado la espalda se me ve muy ancha, o
sea, en el momento en el que dejemos de exigirnos ser de una sola complexión y
nos permitamos entender que los cuerpos son variados y que aun así, merecemos
danzar, merecemos bailar, vamos a hacerlo sin juzgarnos a nosotros, sin
preocuparnos por esas tonterías y de repente transmitirle al público lo que le
queremos dar, lo que estamos bailando, lo que estamos pensando y sintiendo y
todas esas horas de preparación que están atrás, que no son diferentes a las de
una compañera o compañero de complexión más pequeña, porque probablemente
hicimos lo mismo o más.
¿Cómo definirías la danza?
Un lenguaje, un idioma diferente.
Definiría la danza como el puente y el idioma que conecta las almas y las
emociones.
¿Qué ha significado la danza en tu vida?
Uy todo, bueno, tal vez no sé si todo,
pero sí mucho, ha significado… híjole, cómo lo puedes poner en palabras,
¿sabes? Ha significado, entrar a un salón concentrarme en eso, lo que está
pasando en el salón y no en lo que hay afuera; porque puede ser que fuera me
haya peleado con el novio, con mis papás, en la escuela, en el trabajo, pero
entraba yo a clase y me concentraba en apuntar, me concentraba en fortalecer,
me concentraba en llevar la energía, en escuchar al maestro, en aprender la
coreo en corregir, en disfrutar, en la emoción y aquella que estaba afuera al
menos por una hora o dos estaba ahí afuera, porque yo no podía llevármelo al
salón porque si no, no me concentraba; o se convertían en un una forma de
canalizarlo y de repente, era como evoca en ese momento que no sé qué y no sé
cuál igual si lo tenías guardado, igual si lo lloraste igual lo medio
resolviste, pero no pudiste explotarlo y de repente ahí lo agarras y lo
explotas, y entonces ya no es un bueno, si lloralo en tu cuarto y sana, sana colita
de rana, ya no pasó nada, olvídalo; ya es un úsalo, explótalo, ahí está ya no
lo escondas. Ha significado también, poner los límites pertinentes para hacer
eso que yo quiero hacer, es un no negociable para mí la danza definitivamente
es un no negociable respecto a que no le permito a nadie que me diga cuándo sí,
cuando no iré a danza, si yo tengo determinado que voy a ir, voy a ir y punto,
y no hay poder humano que me quite de eso, ni que el novio me diga que si voy o
no voy o me lo reclame, ni el trabajo, ni la escuela. Entonces se ha vuelto una
prueba incluso para mí misma, una prueba de saber hasta dónde puedo llegar, qué
puedo dar, y cuando lo quiero hacer, me ha retado a conocerme a mí misma, a
conocer mis límites, a conocer mis alcances también, o sea, hasta dónde puedo
llegar y hacer cosas que no creí que iba a poder en algún momento o decir,
quiero hacer esto, sé que no va a ser hoy o mañana y dos y pasa uno o dos, y
resulta que ya lo estoy haciendo, si yo quiero subirme al escenario y para la siguiente
función me subí, yo veía a mis compañeras bailando 500 coreografías y
cambiándose como locas; yo decía, yo quiero eso y lo tuve. Y de repente, vi
ballet y fue la última disciplina que tomé, o sea, empecé; y yo decía, quiero
ballet y empecé ballet, y pasó el tiempo y quiero subirme a las puntas, quiero
saber qué se siente que es y pum lo logre. Entonces eso representa, mis
alcances, mis límites y de las cosas en las que soy bien consciente que decido,
cómo decido, cómo me comprometo y que no he soltado eso representa para mi.
¿En general, cómo debe ser el cuerpo
ideal para la danza?
Creo que no hay un cuerpo ideal, creo
que el cuerpo ideal es el que quiere bailar, creo que el cuerpo ideal es el que
tiene algo que decir y que tiene hambre de moverse de alguna manera. Tal vez
hace unos años te hubiera dicho, pues el cuerpo ideal es el que el que está
completo ¿no? y de repente tengo la oportunidad de ver danzas con personas
amputadas o con personas en silla de ruedas o con necesidades especiales y pues
bailan, danzan, entonces, no necesitas estar completo ni estar parado. Y de
repente me topo con mi mejor amiga, que es también de danza y una de mis
maestras más queridas, que también se volvió una amiga que ambas tuvieron que
estar, una más de 6 meses en cama y la otra un mes y medio, obviamente no
podían moverse y aun así las escucho y me explican que en su mente, en su cama,
bailaban, ellas hambre de pasarlo al escenario, sí, pero que mientras estaban
en ahí lo hacían, sentían como se movía su cuerpo por adentro, entonces lo
estaban haciendo, porque tal vez movían solo una manita, un dedito, pero ahí lo
estaban haciendo; creo que aquel cuerpo que es el ideal para la danza es el que
tiene ganas de transmitir algo dentro de sus posibilidades.
¿Qué retos enfrentan las mujeres que no tienen el cuerpo hegemónico para la danza?
Para empezar ser, como lo digo,
vendibles, que puedas demostrar que en algún momento puedes ser consumida por
el público, ese es uno de los mayores retos; para que una bailarina, un
bailarín, ambos en este caso, puedan llegar a grandes ligas creo que tienen que
demostrar que pueden ser consumidos, que le va a gustar a la gente vernos, que
los va a atrapar de alguna manera y la realidad es que si hablamos de personas
cuyos cuerpos no son lo que se espera te van a exigir, “Ok, no eres delgada
¿qué puedes hacer?” Y tienes que brillar tres veces más y tienes que saltar más alto y tienes que ser
más disciplinado, claro, y tienes que ser más fuerte o tienes que ser más
flexible, o tienes que ser más rítmica, definitivamente tiene que haber una
cereza en ese pastel, si no das 300% no puedes ir por arriba de aquellos
cuerpos, y simplemente por ser como son ya tienen la palomita y ya tienen el
sí.
¿Cómo definirías tu cuerpo?
¡Uy! ¡Híjole! Espérame, déjame marcarle
a mi psicóloga porque me acabas de agarrar en un punto bien denso… Ah… creo que
definiría mi cuerpo como un cuerpo muy fuerte, empezando por ahí, como un
cuerpo flexible y como un cuerpo capaz. Pero también como un cuerpo que
necesita seguir trabajándose, entrenándose. Híjole y si me tuviera que
describir físicamente, soy una persona chaparrita, gruesa, llenita, y muy
flexible.
¿Has enfrentado algún reto en la danza con relación a tu cuerpo?
Sí, todo el tiempo, porque ese reto va
desde irte a parar a un salón de clases en frente del espejo; porque no es ley,
pero que definitivamente no es ley, esto no lo puedo hablar por muchas personas
o por todos (suspiro grande), pero definitivamente toda mi vida he tenido
problemas respecto a mi aspecto físico porque, en definitiva, nunca me he
considerado una personita o bonita, atractiva o suficiente, porque desde muy
chica me empujaron al pierde peso, pierde peso, pierde peso, pierde peso y
nunca es suficiente, nunca vas a ser lo suficientemente delgada, nunca vas a
ser lo suficientemente flaca, o sea, cositas como es que si bajas más te voy a
comprar una blusa, si pierdes más peso te vas a ver más bonita en tu fiesta.
Eso me llevó a que uno de los primeros retos para mí, ha sido verme al espejo,
y luego verme al espejo en un salón rodeado de cuerpos diferentes, no mejores,
ni peores, cuerpos diferentes con los
que constantemente te estás comparando aunque no lo quieras, y menos si no lo
has trabajado; realmente, sí, sí estoy en terapia y una de las cosas que he
trabajado en terapia psicológica ha sido esta, pero antes de tener un
acercamiento más amable conmigo misma, definitivamente si era el constante, es
que Fulanita es más alta, es que
Fulanita es más delgada, es que yo no puedo usar la gorda del grupo, es que yo
no puedo ser la que más gorda ¡no! Bueno es que mira a Fulanita ¡si! A Fulanita
también cuando hace eso también se le ve la pancita o el rollito, y es que a mí
se me ve más, se me ve menos, eso es como el primer reto. El siguiente reto es
no…, no sé, no compararte tanto y los vestuarios, definitivamente, ese fue otro
reto bien grande y una de las cosas que más me marcó. Y el último, la escena,
el video y la fotografía, de repente, no verte como tú te imaginas y tú te
sientes en el escenario o que se te desarrolla esta dismorfia, no eres lo que
tú querías, que ni siquiera tú misma estás cumpliendo tus estándares, creo que
es de los retos más complejos.
Cuando mencionaste lo de los vestuarios, que fue algo que te marcó mucho ¿qué pasó con los ahí?
Ay, ah, yo para entonces no te podré
decir, insisto, o sea, nunca he sido ni seré una persona de cuerpo, muy delgado
pero en retrospectiva para este momento y ese contexto de la vida, yo me
mantenía en un peso saludable y estético, o sea, en retrospectiva me gustaba a
mí, además yo para ese momento yo tenía
unos 18, tal vez 19 años, era un adolescente, estábamos en la academia donde
bailaba, y estaba cierta maestra de ballet, en contexto esta maestra también
era extremadamente delgada, muy alta, muy estilizada, muy esbelta ella, sí,
pero en más de una ocasión me mandó a comprarle pastillas para bajar de peso,
entonces bueno, era mi maestra y era una maestra que además yo admiraba.
Estábamos probándonos vestuarios que acababan de llegar, eran unos tutú de
plato, con brillitos y que nos estamos probando, un tutú azul turquesa muy
bonito, de plato, muy bonito el desgraciado vestuario, fui yo la primera en
probármelo, me lo pruebo, lo ve la maestra, le jala poquito por acá, le jala
poquito por allá y la maestra “sí está lindo” (lo menciona con tono desganado)
Ah, bueno como, que no le fascinó, pero tampoco le disgustó, voy-regreso a
cambiarme a mi ropa de danza, mi ropa de trabajo, y cuando yo voy pasando en
algún momento veo que se la están probando otras compañeras, sí, más esbeltas
que yo y de repente, esta maestra con otro maestro que daba hip hop, de hecho,
su novio dice ¡no, pues sí se ve diferente! ¡Es obvio que sí va a haber
diferente! Así si se ve bien, no como hace rato y así yo iba cruzando y
sinceramente ni me regresé, ni me paré, ni nada, solo vas pasando y escuchas
eso y pues analizas el contexto, sientes ese golpe frío entre el pecho y el
estómago que sube que luego te calienta la garganta y el cuerpo, sientes como
te pones toda roja y luego te haces chiquitita, chiquitita ¿no? Es esta
sensación que ya no te quitas y que ya no estás a gusto, porque si tú te viste
maravillosa ¡y qué bonita! y ¡si me quedo! para empezar ¡wey sí, me quedó! (lo da
un grito de alegría) y como le jaló la pincita y me quedó medio grande, wow si,
y de repente escuchar eso, es como ay no, no se me ve bien y no se me ve tan
bien o no se me ve como a las demás o el estándar o, el objetivo de cómo se iba
a ver ese vestuario es la compañera la flaquita, la delgadita, la alta, la de
la de piernas de muslos chiquitos; ese es uno, eso fue como la vez que más
marcada me dejó y para serte sincera, cuando vi tu publicación fue justamente
el momento que se me vino a la cabeza.
¿Y de qué manera te han impactado estos retos?
Mucho y cada vez más, es verdad no ha
sido lo único, pero, en definitiva, a la fecha…Ah (suspiro) mi psicóloga me
diagnosticó con un trastorno de ansiedad y un trastorno depresivo,
definitivamente la danza ha sido la herramienta en la que yo me he podido
apoyar para sentirme mejor y para ir mejorando mi química cerebral en general,
pero también es verdad que ha promovido que uno de mis detonantes más
importantes para tener una crisis ansiosa es mi percepción ante, si un día
siento la ropa más ajustada es muy probable que yo detone una crisis ansiosa,
sí siento que no me veo como me gustaría o me peso y subí de peso, me va a
detonar una crisis ansiosa, si me veo en el espejo del salón y noto que me veo
el rostro más redondo, es bien seguro que voy a estar distraída toda la clase
pensando en ello y no me voy a querer ver al espejo; entonces, si bien no ha
sido el único factor, sí es verdad que
este tipo de situaciones, que obviamente esta que te conté no es la única,
seguro han habido varias, sí me pueden mucho y me han llevado a favorecer el
desarrollo de mis crisis de ansiedad.
¿Qué crees que se necesite para cambiar estos esquemas?
¿Cambiar enfoques? Reaprender, diseñar
el concepto de estética, entender que no...que nuestro concepto occidental
también de estética no es ni el único, ni el más válido, que no todos
consideramos bello exactamente lo mismo y que nos consideren o no bellos, no
significa que no seamos menos capaces, ni menos ejecutantes, ni menos buenos,
ni menos fuertes, ni menos increíbles Que a los ojos de un coreógrafo, de un
director, de un fotógrafo, no seamos estéticos o no, seamos bellos, no tendría
por qué afectar nuestro desempeño como bailarines, como ejecutantes, como en mi
caso, por ejemplo, docente de danza. Y, por supuesto, mucho trabajo personal
porque incluso los que somos, más recargados a complexiones este anchas,
gruesas, medias, tampoco podemos perder de vista que aquellos que no lo tienen
también están afectados por esto y que sus perspectivas de sí mismos tampoco
son suficientes para ellos y tal vez tampoco para otros y que esa marca puede
ser una influencia muy grande para la forma en la que nos juzgan también a
nosotros. Veo claramente como ahí tengo compañeras que son muy bellas y además,
tiendo a bailar con chicas muy jóvenes, más jóvenes que yo y veo como ellas se
juzgan “y ay, estoy tan gorda” “y ay, mira” y es como reina ¡no manches! en la
vida he tenido tu talla, ¿cómo dices eso? y de repente voltean a verte y es
como “Ay, este…perdón” (usa tono despectivo)y es como wey perdón porque te
estás tirando tierra a ti, no a mí, y entonces es cuando te das cuenta que si
se están tirando tierra ellas, pero bajita la mano te la están salpicando a ti,
porque si para ellas que son conscientes que son un poco más delgadas, un poco
más estéticas, no son suficientes, te voltean a ver a ti es como, pues si yo no
soy estética o yo no soy tan delgada, pues tú…pues tú menos, y entonces tienes
menos derecho a estar adelante, tienes menos derecho a estar al centro, tienes
menos derecho a lucir; este tipo de cositas también son importantes,
impactantes y habla de que neta tenemos que trabajar cada una en nosotras
mismas primero y dejar de compararnos, dejar de creer que somos más válidos por
la talla de ropa que usamos.
¿Hay alguna filosofía o movimiento
social que conozcas que pueda ayudar a este cambio?
Pues hace unos años que sí me ayudó,
escuché un poco de algo llamado body positive y si bien no estoy como tan
metida o tan inmersa, sí he escuchado un par de representantes y me gustó y la
verdad es que me dio un poco para arriba. Si bien no ha sido lo único, sí ahí
fue cuando empecé a escuchar no necesita ser menos tú, o sea, no necesitas ver
menos Claudia para ser mejor Claudia, no necesitas sufrir por la talla de tus
pantalones, porque para empezar entre marcas es diferente, no necesitas sufrir
tanto por ‘x’ o por ‘y’ de tu aspecto porque está influenciado de muchas
maneras, no porque hagas menos o más ejercicio, no porque comas más o menos, a
veces simplemente es un tema hormonal. Y entonces esa es otra, insisto, eso del
Body positive sin pacto, algo en mí porque, cuántas veces nos hemos concentrado
en, es que tengo que bajar de peso y no puedo y ya hice 500 dietas y estoy
matándome, haciendo ejercicio y estoy entrenando el doble y entreno y luego ya
me llego a mi casa a hacer 500 abdominales y no pierdo peso; pero estamos tan
enfrascadas en esto que no volteamos a ver qué te está diciendo tu cuerpo, qué
te está diciendo tú insulina, tus hormonas, tal vez tienes síndrome de ovario
poliquístico, tal vez tienes resistencia a la insulina, tal vez tienes un
problema tiroideo, pero estás tan enfocada en perder de ti, que te estás
perdiendo y no te estás atendiendo escuchando a tu cuerpo; y pasan los años y
se agrava el problema y cuando llegas con algún médico, un profesional de la
salud que medio te indica, tú dices a o sea, sí que bueno, que bueno qué estás
haciendo ejercicio, pero no es lo único, pero pues también hay tratamiento que tienes
que seguir y te das cuenta de que no eras tú, que no era tu culpa pero sí era
tu responsabilidad de haberlo atendido y estabas tan distraída que no lo
hiciste, anteponer la salud mental, física, química, es una de las cosas que me
enseñó este movimiento del body positive y pues, me metí en el psicólogo,
ahorita no he podido por temas de dinero pero ahí estoy con la ginecóloga,
tratando mi poliquístico, acercándome con nutrición, yo soy enfermera, by the
way, entonces pues estudiando la bioquímica cerebral, la bioquímica metabólica
y luego pues las complexiones que empecé a hablar de ellas desde el principio,
y entender no voy a hacer jamás en mi vida, sana y talla 3; ya solté esa idea
porque era lo más sano para mí. No quiero ser la Claudia de talla 3 que nunca
fui y nunca seré, todavía anhelo un poquito aquella de 56 kg que fui a los 18
años, pero de eso ya tiene casi 10 y está bien, está bien, no voy a volver a
hacer la niña de 18, pero si quiero trabajar en la que voy a hacer hoy y la que
voy a hacer mañana y sí quiero seguir bailando y me quiero seguir entrenando y
quiero seguir haciéndome fuerte y quiero seguir haciéndome más flexible y
quiero seguir teniendo más energía o tratar de exprimirme más energía, y quiero
seguirle enseñando a mis niñas, a mis pequeñitas que no necesitan ser como su
compañera y que está bien verse al espejo y así como son entender que son
perfectas para hacer lo que estamos haciendo.
Durante tu carrera de danza ¿En qué
momento empezó a hacer un tema tu cuerpo?
Desde de niña, desde muy chiquita fue un
tema mi cuerpo, a pesar de que echó danza toda la vida también yo creo que fue
hasta la adolescencia que se conjugó darme cuenta que parecía un problema mi
cuerpo ante la danza, pero mi tema personal con mi percepción física viene
desde muy chiquitita, yo creo que la primera vez que fui consciente que mi
cuerpo era diferente o que era, yo en ese momento lo vi como malo entre
comillas; fue muy curioso y fue con mis papás. Yo iba llegando un día a mi casa
y crucé con una chica vestida con un pantalón de mezclilla, hablo de los 90´s,
o sea, yo tenía como 4-5 años, hablamos del año 99-2000; cruzó una chica en
frente de mí, pasando con un pantalón a la cadera, acampanado, con un top y una
camisa como suelta y yo me acuerdo, que yo la vi y dije ¡Wow, qué bonita se ve
vestida así! Pero yo ni siquiera pensé en ese momento si es delgada, es flaca,
es alta, no, a y traía el cabello suelto, largo, largo, largo. Yo estaba
fascinada con el cabello largo, entonces yo recuerdo que la vi y dije, qué
bonito yo quiero hacer eso, yo me quiero vestir así, ni siquiera pensé en verme
así; yo dije, me quiero vestir así. Y pasó, por ahí yo habría tenido un
corpiñito como de Barney o algo así, de verdad yo era una bebé, una niña muy
chiquita y mi mamá me dijo vete a vestir, vamos a salir algo así, entonces yo
con esta imagen de la chica maravillosa en mi cabeza me fui a poner mi
corpiñito y me puse una camisilla abierta y un pantalón, ni siquiera me acuerdo
si el pantalón era de mezclilla o era un pants o algo así. Salí yo bien
contenta sintiéndome toda maravillosa y mi mamá me vio y me dijo ¡Ay, no
cámbiate! Dije, pero ¿por qué? ¡No! y a partir de este momento hay como
flashbacks o como pequeñas lagunas mentales de la escena, pero algo que sí
recuerdo es que mi papá me gritó porque eres gorda, por eso, te ves mal, me
recuerdo a mí misma llorando, primero yo lloraba por… ¿Por qué no? No entendía
por qué mis papás no me querían dejar salir como yo sentía que me veía bonita,
como yo me sentía bien. La siguiente escena recuerdo es, entonces te grito y
fue como la primera vez que en mi cabeza existió, el no puedo usar esto porque
soy gorda y lo vi como algo malo, como algo incorrecto, como algo que no debía
hacer y pues sí, seguramente ya después me cambié y ya fin del flashback. Pero
creo que esta es claramente el primer momento en el que yo me siento totalmente
mal con mi cuerpecito, cuerpo bebé de ese entonces, creo que ahí empiezan mis
problemas con mi imagen y continúan muchos años más, también con este tema de que
mi mamá constantemente me llevaba qué a que me pusieran bolitas en las orejas
para bajar de peso, que a la dieta, que ahora tómate esto, que ahora tómate el
otro; constantemente mi mamá me acercó con pastillas para bajar de peso y de
hecho en el momento en el que menos peso tuve, fue secundario, eso, a pastillas
para bajar de peso. Entonces creo que ha sido un constante bien marcado que
simplemente se conjugó.
¿Cuál debe ser el rol de la mujer gorda
en la danza?
Ser la misma bailarina que las demás ¿no?
Creo yo, o sea, es equiparable a decir ¿cuál es el papel de una mujer castaña?
¿O una mujer negra bueno de raza negra? ¿O cuál es rol de un hombre en danza?
¡Pues ser! Bailar, danzar, interpretar, ejecutar y exigirte tanto como
necesitas exigirte, ser una mejor bailarina y una mejor versión de lo que
fuiste ayer y esto no implica que tengas que echar tierra, pero sí empujarte un
poquito más adelante. Hay una frase en danza que me gusta mucho que dice, está
permitido caerse, pero es obligatorio levantarse, y creo que es eso, exigirte
tanto como necesites exigirte ese día y ser la bailarina que tenías que ser ese
día. Ese es el papel de la bailarina gorda.
¿Qué fue lo que te llamó la atención de la convocatoria que decidiste participar?
La posibilidad de dar voz a un área que
estamos como fantasmas o como de algo que no se habla, nadie te dice, ay qué
bonitas piruets das a pesar de que eres gordita, u oye qué buen trabajo a pesar
de esto o del otro, pues si, sí, estoy consciente de que soy más ancha y más
gruesa y más pesada que las demás, pero nadie lo habla, nadie lo dice, nadie
habla de que si me afectó tu comentario, nadie lo pone tan visible, es como un
elefante en la habitación. La oportunidad de darle voz a las historias, a las
emociones, a la perspectiva y decir, pues sí, sí estoy, sí, me ha pasado y sí
lo he sentido y aquí está, creo que es importante porque las cosas que no se
dicen las cosas que no se ven, no se mueren y si algo no se mueve, no cambia.
¿Hay algo más que te gustaría agregar?
Que no solamente necesitamos hablar,
sino ser muy congruente que realmente necesitamos aferrarnos a la congruencia
de nuestros deseos, nuestras palabras y nuestras acciones y no es fácil para
nadie, porque sí puede existir aquel docente o aquel director que te diga es
que no importa que seas así o asá, tú báilalo, eres nuestra mejor bailarina y
de repente, cuando hay oportunidad de una sesión de fotos, elije a alguien que
no eres tú y que necesita a alguien que lo haga bien, de rostro o de cuerpo en
este caso; para una campaña o en algo que se va a publicar y puede ser que tengas más tiempo, mejor técnica,
más flex, pero no eres tú a la que elige a pesar de que ese director o maestro
que no importa tu físico y que no importa si eres talla x, pero no te elige,
entonces para mí pierde congruencia sus palabras sobre sus acciones y sus
decisiones y creo que es algo bien importante que aplica para ejecutantes, para
docentes, para directores y para todo el mundo; necesitamos ser congruentes con
lo que pensamos, decimos y hacemos, porque yo puedo pensar, es que no es justo
que por ser gorda no me tomen en cuenta y yo quiero que me tomen en cuenta,
pero no me empujó a exponerme para ver si me toman en cuenta, por miedo, por
esta barrera. Entonces, trabajar en la confluencia es algo que necesitamos
gritar, que es importante hacerlo y asumirlo.
Espero que esto sea una pequeña forma, una ventanita para alguien más, que sepa que hay empatía, que se sepa que no estuvo bien nada de las cosas que nos han marcado pero que es parte de la vida y que si en algún momento nosotras hemos podido hablarlo y que es válido decir no se vale que suceda esto, que alguien más pueda hacerlo y alguien pueda poner el límite necesario y que pueda sanar desde donde necesite sanar, para no desarrollar, por ejemplo, un ataque de ansiedad para no atentar contra su integridad, su salud, su vida, porque no nos merecemos llegar a eso, no necesitamos eso, no se vale, no es justo, nuestro cuerpo es diferente y lidiamos con ello todos los días y nadie más tendría porque juzgarlo. Muchas gracias por el espacio y por la escucha.
*El nombre que aparece durante la entrevista ha sido cambiado para mantener su anonimato.
No hay comentarios.:
No se permiten comentarios nuevos.